11 de noviembre de 2011

¡¡¡QUIERO SER UN CHAPULÍN EN TU RETROVISOR!!!


¡¡¡QUIERO SER UN CHAPULÍN EN TU RETROVISOR!!!

Hoy inicié mi habitual viaje matutino a la escuela de los niños con un pasajero adicional, me llamó la atención en cuanto lo vi, pero no le hice mucho caso, entre el córrele niño y donde dejaste la mochila niña, eché a andar el vehículo con el que Dios me ha bendecido, lancé mi última mirada a casa, para revisar que la puerta haya sido cerrada verifiqué que los dos niños estuvieran arriba del carro y comenzamos a andar.


Entonces volví a notar al bichito, estaba muy orondo el, parado en el espejo lateral, así que muy discretamente cerré la ventana, segura de que al primer golpe de viento iba a volar y podía meterse al auto. Después de la segunda cuadra ya tenía mi atención totalmente captada (obvio sin descuidar la calle) tanto que les dije a los niños, ¿ya vieron que traemos un tripulante extremo en el coche? Fíjense cómo se aferra al espejo mientras el viento le vuela las antenas. Entonces el chapulín (bueno así los conozco yo, un bicho verde que salta) giró “peligrosamente” para lograr ponerse de frente y como les explicaba a mis hijos, conseguir de esta manera que el cuerpo hiciera menos resistencia y así no ser golpeado de lleno por el aire. Yo podría apostar que  en el siguiente semáforo el animalito buscaría algo más seguro, algo inmóvil donde no corriera peligro, pero pasamos el siguiente y el siguiente semáforo y los niños le echaban porras mientras el valiente pasajero, como si oyera las palabras de aliento, se atrevía a hacer una que otra hazaña, como ponerse de perfil mientras levantaba un poco un ala, o soltar 2 patitas para limpiarse la nariz, a lo que respondíamos con un muy seguro, —ahora si sale volando— y entonces el osado bicho volvía a sujetarse mientras el camión que nos pasaba le lanzaba un golpe de aire que en cuanto apenas pudo resistir.
   
Una vez que dejé a los niños en la escuela y pese al movimiento de la bajada de los niños, y todo lo que esto implica, mi, ya para este momento, objeto de admiración, seguía firme y decidido a seguir parado en el espejo retrovisor de mi auto. Así que decidí ponerlo a prueba y tomé la vía en la que podía acelerar un poco más y sin semáforos para ver cuánto tiempo el bichito lograba mantener esa firmeza. Para mi sorpresa llegamos los dos a casa, en cuanto apagué el auto el chapulín se limpió los bigotes (o antenas, los entomólogos me disculparán) dio dos pasos a la derecha y volvió a sujetarse con sus pequeñisisísimas patitas. Ha pasado una hora desde que estacioné el coche y al abrir mi ventana, movida por la curiosidad, cual va siendo mi asombro ¡¡¡¡AHÍ SIGUE EL BICHO!!!!  Muy tranquilito calentándose al abrigo del sol.




Ahora ¿qué tiene que ver esto con cualquier cosa, además de ser una simpática historia sobre un chapulín extremo? Bueno, en alguna de mis anteriores publicaciones comentaba que si Dios usa burros para hablarnos, porque no usar cualquier otra cosa, y este valiente bichito ha sido el medio que ésta mañana Dios me ha enviado un mensaje de esperanza, de amor, de fortaleza y de confianza.

Muchas veces hemos creído estar bien sujetos a Él, preguuuuuntame hasta nos atrevemos a dar consejo a otros, creyendo que nos la sabemos de todas, todas. Pero cuando sabemos que tan bien sujetos estamos a Cristo, es cuando el “auto” comienza a andar, y nos topamos con vientos en contra, frenones, acelerones, camiones que mueven todo el auto en el que vamos y lanzan ráfagas de viento fuertísimas, es aquí cuando debemos entender que cuando las escrituras dicen sujétate a… (autoridad, marido, reglamentos, Su palabra) no es un “esclavízate” o  “pierde tu valor”, es un mandato que implica seguridad, protección, autoridad, favor, cuando nos sujetamos a lo que Él dice, podemos tener la plena seguridad de que pase lo que pase, (aunque el que ha llevado el volante en este mundo hasta ahora, acelere y no frene en ningún semáforo tratando de que salgamos volando), el dueño del vehículo es Dios y si te sujetas al espejo retrovisor con tus pequeñísimas patitas, tendrás Su poder, Su fortaleza y al final siempre llegarás de nuevo a casa, donde podrás reposar mientras Su luz te llena de Su calor.

Señor quiero ser un chapulín en tu retrovisor, tengo la certeza de que si me sujeto a tu palabra, llegaré a casa a salvo y me gozaré con Tu luz.


Algunos significados de sujeción en contexto con el pasaje  (entendidos por mi)

2 Crónicas 11:12 protección;  Salmos 144:2, Isaías 45:1, 1 Pedro 5:5  favor y autoridad;  Lucas 2:51 obediencia;  Lucas 10:17 poder y autoridad;  Romanos 8:7, 1 Pedro 2:18 obediencia;  Romanos 8:19-21 amor, libertad;  Romanos 10:2-4 salvación, obediencia;  Romanos 11:31-32 obediencia, perdón, misericordia;  Romanos 13:4-6 autoridad, honra, obediencia;  1 Corintios 15:27-28 identidad, poder, autoridad;  Gálatas 5:1 decisión, libertad;  Efesios 5:22-27, colosenses 3:18, tito 2:5  identidad, amor, autoridad, obediencia, protección, redención;  Tito 3:1, Hebreos 2 salvación, identidad, obediencia;  Hebreos 13:17 protección, seguridad; 1 Pedro 3:1 testimonio, autoridad, obediencia;