5 de septiembre de 2011

¿TU SABES CUAL ES TU PROPÓSITO?

Algunas veces no nos damos cuenta de que las personas que vemos a diario, son personas que están ahí para recibir lo que Dios quiere que yo les lleve, y pasamos días, meses, hasta años, caminando al lado de estas personas y nunca nos detenemos a preguntar a Dios, que quiere que yo le comparta a esa persona, algunas veces será una palabra, otras una siembra, pero a la mejor es simplemente una sonrisa o una palmada en la espalda.

Hace uno o dos años murió una persona con la que yo perdí la oportunidad de compartirle, cada vez que le veía pensaba en que el momento no se "prestaba", era un hombre que estaba enojado con Dios por la muerte de una hija, y su corazón estaba endurecido y esto a mi me daba miedo, porque pensaba que no estaba preparada para enfrentarlo; el hombre estaba completamente sano, en muy buena condición física, así que creí tener tiempo para "prepararme" y cuando menos pensé me avisaron que había muerto. Hoy tengo una carga muy fuerte por este hombre, no es una carga de condenación, sino una de no dejar que vuelva a pasarme lo mismo, de no dejar de dar una palabra por más simple, corta o rápida que sea a una persona en necesidad, decirle a la gente que hay quien Dios le ama tanto que dio a su hijo por él/ella. Y me he dado cuenta que cuando te decides, realmente las palabras vienen solas, fluyen por el espíritu hacia la boca.

Tal vez la señora que te atiende todos los días en la tortillería está pasando por algo que Dios quiere sanar, o la cajera del super, o el taxista, la persona que se sienta a tu lado en el camión, o tu vecino, mamá del compañero de clases de tu hijo o la secretaria de tu dentista; la gente siempre tendrá algo que recibir y yo siempre podré ser el conducto que Dios use para llegar a ellos.

En verdad no es difícil, increíblemente (por decir una palabra por que viniendo de El todo es posible y creíble), cada que Dios quiere decirle algo a alguien las cosas se dan solas. Tu dices -hola como estás -  y la persona abre su corazón ante ti, y no es para que le digas ahhhh si a mi también me duele acá o, uuuy eso no es nada, a mi me pasó peor, etc. no es para tener empatía en lo malo, es para que le diga, oye se lo mal que te sientes, porque he pasado por ahí, pero salí adelante por que Dios me levantó, porque lo puse delante de El, confié y fuí a Su trono, con fe, creyendo que lo que El dice, si dice que será hecho El lo hace. Que El sabe el final de ésto y Su voluntad es buena agradable y perfecta. O quien sabe, tal vez el Espíritu Santo te dice que solo escuches, o que le des una mano, o una sonrisa, o lo que El tenga para esa persona.

Pero esto no es solo los domingos que vengo "fortalecida" porque acabo de recibir palabra, o los días que te congregas o cuando sales de la conferencia, tampoco es 1 hora antes de ir a la congre para tener algo que platicar. Esto lo debes hacer el día que sea, donde sea y a la hora que sea y para ésto tienes que tener una relación con Dios, con Su palabra, para estar preparado en cualquier momento.

Todos tenemos un propósito que Dios nos dio, específico para cada uno. pero hay un propósito general, un mandato para todos y esto es IR Y PREDICAR EL EVANGELIO en todo lugar y tiempo.

  Una amada amiga y maestra compartió un día que ella veía su propósito como una persona, para poder identificar si estaba actuando o no. Y preguntaba ¿que está haciendo hoy tu propósito? está sentado viendo el reality, está jugando en la compu, está en el gym,?  que está haciendo?

Y tu, estás le estás dando acción a tu propósito?